En algún lugar.

2 marzo 2010

Max no tenía ninguna duda al respecto. El tiempo se había gestado con el movimiento; y éste, sin espacio, no era nadie. Nacidos de un mismo parto, de un mismo óvulo, hermanos gemelos, el tiempo se fundía en un abrazo íntimo con el espacio. El espacio y el tiempo, los primeros inventos del hombre, como hijos de un mismo Dios que crea moviendo.

EL TIEMPO

El tiempo surge de un desplazarse que no es cualquiera. Es el movimiento repetitivo, el ciclo. Y es que el nacimiento del tiempo nos pilló tumbados, mirando al cielo. Es la rotación de la Tierra sobre su propio eje y alrededor del Sol, junto a las ganas de situarse en ese repetitivo contexto, lo que alimentó el fruto prohibido del que mordemos todos. ¿Dónde estamos? Y lo de decir dónde, en vez de cuándo, no es anecdótico.

Para responder al dónde, irremediablemente ciegos, sino tontos, escogimos, escogemos, empezar a contar a partir del punto de referencia pasado: cuánto hace que salió el Sol, o cuán lejos queda el día de año nuevo. Cuánto hace que empezamos, que naciste, que se creo la Tierra o que se formó el universo. La flecha del tiempo. Voluntariamente encadenados, engañados todos, cuando el tiempo no pasa: lo pasamos nosotros.

Cronos devorando no tanto a los hijos como a su progenie. Cría cronos, que te sacarán los huevos.

COORDENADAS

Si no pasa la longitud, la amplitud o la profundidad, ¿¿por qué iba a pasar el tiempo?? Poco importa el nombre del eje: ni se va inexorablemente hacia el futuro, ni a un ritmo que no decidamos nosotros. La idea de que el pasado sólo existe en nuestros recuerdos y el futuro está por llegar merece mejor vida. Hay las mismas razones, o incluso menos, para pensar que estás pelando un plátano porque te los vas a comer luego, que porque ya te lo has comido. El antes y el después temporales conviven en el aquí, con nosotros, como aceptamos que conviven la cocina y el baño sin que nadie (con permiso de Zenón y Aquiles) te impida ir de uno al otro.

Desde el aquí, presente, el pasado y el futuro, una misma naturaleza, se funden, allí, en uno sólo.

EN ALGÚN LUGAR

Allí, la gente vive como le viene en gusto, y cada uno se va a la cama o a la mesa no cuando toca, sino cuando tiene hambre o sueño. En aquel lugar, en la frontera, entra y sale quien y cuando quiere. Por eso allí, a Max, nadie le tenía que decir cuando se iba a morir, salvo su propia voluntad y deseo.

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Hoy, con su ley de muerte digna, los andaluces están un poco más cerca.

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5 comentarios to “En algún lugar.”

  1. Misionaria Protectiva Says:

    ¡Bravo! Lirismo emotivo pero contenido, algo maravilloso. Y con el contenido sólo puedo estar de acuerdo.

    Acabo con un verso de Antonio Escohotado:

    “De mi piel p’adentro, mando yo”.


  2. […] Sobre el tiempo: en algún lugar. [ annelidasblog.wordpress.com ] […]

  3. poliket Says:

    @ Misionaria

    Aunque de momento no se haya sido muy pródigos, la idea sería ir metiendo por el blog, de vez en cuando, un poco de “lirismo” (mezclado también con un algo de actualidad y otros contenidos). A ver lo que acaba saliendo… 🙂

    PS: Escohotado es un crack.

  4. Daniel Miñano Says:

    Este tema me ha provocado la escritura de 300 páginas, y sigo…

  5. poliket Says:

    Ya tengo ganas de leerlas!


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