¿A qué sabe L’Illusionniste?

5 julio 2010

Anoche vi un film de animación y mudo. Basado en un guión de 1956 de Jacques Tati, e inspirado en su propia vida, L’Illusionniste es, también, como la anterior película del mismo equipo (Les Triplettes de Belleville), una gran obra. Impresionante; y aun así, disiento con la conclusión, el final, que L’ Ilussioniste nos cocina. Amargo gusto.

La película nos narra el periplo de un ilusionista de los de antaño, de los de siempre. Durante el recorrido paseamos por las calles y rincones míticos, fácilmente reconocibles, de Edimburgo, en lo que no deja de ser un pasa la vida del que el ilusionista no es más que un protagonista-espectador; como nosotros.

Imagen de la pelicula L' Illusionniste, de Sylvain Chomet.

L' Illusionniste, de Sylvain Chomet.

El devenir del protagonista es un desvanecerse. Su magia, sin extinguirse, ya no tiene espacio, ya no tiene público. No hay nada que hacer frente a las nuevas imágenes de consumo inmediato y masivo que desembarcan, por ejemplo, en forma de gramola o de rock; fans e ídolos.

Así, el illusionniste se ve relegado a trabajos donde su talento cada vez es menos valorado, y llegará a ejercer en el escaparate, de maniquí, de unos almacenes de lujo. Donde la ilusión de sus manos no es más que humillación a si mismo y al servicio del capitalismo.  

EL FIN

El pesimismo pesa como un losa y no se entiende. ¿Por qué bajar los brazos cuando otro final es más que posible? La derrota es mayúscula.

El illusionniste es el que amplia horizontes, el que hace que todo sea posible y, en consecuencia, que cada uno de nosotros pueda también, ilusionista, lo imposible. Ir más allá, generar, despertar, hacer que surjan conejos de todas las chisteras a este lado del teatro.  Crear nuevas narrativas y relatos, territorializar un espacio vacío; el espacio de los sueños. Más allá de la sorpresa instantánea, más allá del espectáculo; del entretenimiento. Ese, y no otro, es l’illusionniste.

Entonces, ¿¿por que escribir una esquela cuando durante toda el film has dado muestra (en la relación de los dos personajes o en el film mismo) de que existe otra vía??

Regusto amargo, y sin embargo… te quiero.

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4 comentarios to “¿A qué sabe L’Illusionniste?”

  1. Matafaluga Says:

    No juzguéis el parafraseo siguiente por su origen hollywoodiano…
    “Rise and rise again, until lambs become lions”.

  2. Daniel Miñano Says:

    No conocía la peli, y has despertado mi curiosidad!!
    Me alegra el reclamo de un final optimista! No encuentro, en cambio, la diferencia entre el ilusionismo (la creación de una narrativa nueva, de un mundo nuevo) y el espectáculo. Supongo que eso me aleja de Debord. Yo no creo que el espectáculo en sí sea perjudicial (como no creo que el poder en sí sea perjudicial); creo que depende de la relación entre espectáculo-espectador (o de la relación de poder establecida); y, sobretodo, en los usos cotidianos que convierten al espectador en dueño del espectáculo (venciendo así en su ejercicio de poder).

  3. poliket Says:

    MI OPINIÓN

    Precisamente una de las cosas que me hizo pensar de la piniculita fue que dibuja una línea muy delgado entre ilusionismo y espectáculo. En algunos momentos tienes la sensación de que presentan al ilusionismo, al ilusionista, tan sólo como un espectáculo más que se ve superado por otro espectáculo, simplemente, por ser incapaz de competir con éste (¿en espectacularidad?). Pero me niego a pensar que, aunque en algunos momentos pueda dar esa sensación, la totalidad del film tenga esa imagen (que bien me viene esta palabra) o esa idea detrás.

    1ª PARTE DEL ROLLACO-RESPUESTA

    Yo creo que para Debord (o al menos la imagen que yo abrazo de él, y con la que estoy bastante de acuerdo) el espectáculo es, por naturaleza (¡el gratificante “por naturaleza” que sirve para todo!), lo que convierte al sujeto en espectador, en objeto. El movimiento es lo que lo define, y por definición (:)) más que crear mundos lo que hace es apartarte de ellos.

    El espectáculo es el creador de imágenes sin más, de ficciones sin mundo, sin sistema formal que lo sustente: vaciándote, de alguna manera, descontextualizando. En ese contexto, por ejemplo, la poesía de Miguel Hernández, como la del ilusionista, y desde mi punto de vista, no sería espectáculo.

    Por eso digo que el espectáculo, cuando somos contexto (¡y nada más que contexto!), es lo que nos hace desaparecer, desvanecernos (nos convierte en objeto, y no en sujeto; y el ser sujeto se lo reserva, mundo mecánico, en exclusiva al determinismo -científico en el “mejor”, va a gustos, de los casos; repleto de pegajosos “instintos”-).

    Con el espectáculo en todas partes (y, por lo tanto, en nosotros mismos), la gente no vive, sino parece y parece que vive. Así, el espectáculo, en contra del ilusionismo, no crea mundo, sólo indiferencia del alienado.

    2ª PARTE DE LA RESPUESTA ROLLACO

    Por eso leo el espectáculo como algo sustancialmente perjudicial.

    Ahora bien (y a riesgo de contradecirme), si todo es espectáculo, para decir, para hacer, para ser o se es, se hace, se dice dentro del espectáculo o, categóricamente, no se dice, no se hace, no se es: el contexto. Quiero decir que intuyo que el espectáculo se puede utilizar para buscar los falsos reflejos, los puntos de fuga, las singularidades físicas en contra del espectáculo mismo.

    Así el espectáculo no sería perjudicial, ¿no? Pero no sería perjudicial por la finalidad, funcionalidad misma (una forma de evaluar lo perjudicial, de hecho, bastante afín al espectáculo); aunque esta finalidad sea una finalidad secundaria (y no por estar sólo en los ojos del que mira), porque la finalidad del IRRACIONAL espectáculo (capitalismo postfordiano, capitalismo) no es otra que el espectáculo mismo.

    Dices que lo perjudicial del espectáculo depende sobretodo de los usos cotidianos que puedan convertir al espectador en dueño del espectáculo. Pero es que el espectáculo, desde mi punto de vista (y de ese particular Debord mio) el espectáculo se pertenece sólo a sí mismo.

    Que no separemos espectáculo y entretenimiento (y yo en el post sobre L’Illusionniste he caído) es también un triunfo del primero y una sumisión heavy del segundo.

    Y ya callo!! 🙂

    Lo siento por lo epicoplasta del mensaje, pero una también necesita sentarse y poner orden en la azotea cuando se le cruzan mundos, separar ovillos (el de las ilusiones y el del espectáculo mismamente). Aun me queda faena 😀 …

    PS: La película no la han estrenado todavía en España y, que yo sepa, todavía no hay fecha de salida (aunque creo que es probable que se estrene en agosto o finales de verano; o puede también que esperen a diciembre por aquello de los oscars a dos meses y el cine navideño en familia). La copia de “L’Illusionniste” que está disponible para bajarse vía torrent (y de la que en un principio ofrecía enlace) está corrupta (no así la de “Les Triplettes de Belleville”).

  4. Daniel Miñano Says:

    Pues el mensaje (nada epicoplasta) me aclaró las posturas!


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